Historial y diagnóstico
Una caída en bicicleta convirtió un trayecto cotidiano en una emergencia de alta complejidad.
La paciente, una mujer entre 61 y 75 años, ingresó en estado crítico. Su puntuación de 3 en la Escala de Coma de Glasgow reflejaba un compromiso neurológico severo. Además, presentaba maloclusión, una señal clara de que el impacto no solo había afectado tejidos blandos, sino también la estructura ósea facial.
Pero la verdadera magnitud del trauma se reveló en las imágenes. El diagnóstico confirmó una fractura conminuta panfacial compleja: múltiples fracturas fragmentadas comprometiendo diferentes regiones del rostro. Un caso donde cada milímetro importa y donde comprender con precisión la anatomía lesionada es fundamental para definir el abordaje quirúrgico, restaurar la funcionalidad y reconstruir la simetría facial.
Detrás de este tipo de casos no solo hay trauma. Hay decisiones críticas, coordinación multidisciplinaria y tecnología que permite transformar imágenes en claridad clínica.
Intervención quirúrgica
La reconstrucción quirúrgica exigió un abordaje de máxima precisión. A través de accesos extraorales, intraorales, transconjuntivales y mediante el párpado superior, el equipo quirúrgico reposicionó cuidadosamente los múltiples fragmentos óseos y realizó la osteosíntesis con miniplacas tras la fijación mandibulomaxilar.
Para validar el resultado intraoperatorio, el equipo utilizó Cios Spin con escaneo 3D CBCT, permitiendo confirmar en tiempo real la correcta alineación de los segmentos óseos.
La visualización intraoperatoria también permitió identificar oportunidades de mejora y reajustar fragmentos antes de finalizar la cirugía, optimizando la precisión de la reconstrucción facial.









