La pieza que faltaba en el rompecabezas

«Queremos que todos los pacientes, independientemente de su situación económica, reciban la misma calidad de atención que en un hospital europeo», afirma la fundadora, la Dra. Martina John. Sin embargo, el hospital se enfrentaba a un reto: carecía de una herramienta esencial de la medicina moderna, una resonancia magnética. Sin ella, los médicos no podían detectar con precisión muchas afecciones neurológicas, musculoesqueléticas o relacionadas con el cáncer.

Una innovación que conecta dos mundos
Mientras tanto, en Alemania, los investigadores de Siemens Healthineers, junto con sus colegas del Reino Unido y China, habían estado trabajando en un ambicioso proyecto que también parecía improbable: una resonancia magnética que pudiera instalarse en cualquier lugar. La idea era llevar la tecnología a lugares donde antes no era posible. Durante más de una década, David Grodzki y Stephan Biber, de Siemens Healthineers, y el profesor Michael Uder, de la Universitätsklinikum Erlangen, junto con sus respectivos equipos, desarrollaron y probaron la plataforma Magnetom Free, que consta de dos escáneres de 0,55 teslas que solo necesitan 0,7 litros de helio líquido, en comparación con los cientos de litros que requieren los sistemas convencionales. Además, consumen menos energía y utilizan la inteligencia artificial para reconstruir imágenes.
«Queríamos diseñar una máquina que fuera accesible, eficiente y que pudiera funcionar en lugares donde nadie imaginaba que se pudiera instalar una resonancia magnética»
Poco después de que los primeros pacientes fueran escaneados con la nueva resonancia magnética, Biber, Grodzki y Uder, junto con sus familias, decidieron visitar el Hospital Diospi Suyana. Biber lo recuerda vívidamente: «El día que vi el escáner en funcionamiento aquí, se me puso la piel de gallina. No era solo un invento, era una herramienta que cambia vidas en tiempo real». «Para nosotros, es un sueño hecho realidad», afirma el Dr. Klaus John. «Durante años, pensamos que la resonancia magnética era imposible aquí. Verla en nuestro hospital demuestra que nada es imposible cuando la ciencia y la solidaridad trabajan juntas». Su esposa, Martina John, añade: «Tratamos a una niña de 14 años con un tumor pélvico. Antes, solo podíamos hacer conjeturas a partir de las tomografías computarizadas. Con la resonancia magnética, tuvimos una visión clara y pudimos decidir el tratamiento adecuado. Es un gran avance en nuestras capacidades médicas».
La historia de Magnetom Free.Star demuestra que diez años de investigación y 10 000 kilómetros de distancia pueden converger en un hospital rural de los Andes peruanos. En Curahuasi, que hasta hace poco era poco más que un puesto de salud, los pacientes ahora tienen acceso a un hospital moderno con quirófanos, especialistas y, por primera vez, un sistema de resonancia magnética de última generación. «Hace diez años, pensaba que 0,5 teslas era imposible. Ver los resultados en Apurímac me demostró que estaba equivocado. No se trata solo de física, es innovación con un propósito», afirmó Uder.





















